Escena I
Se
observa la casa antigua
a lo lejos en un plano abierto, poco a poco se va acercando, en sus muros se nota la antigüedad., en
interior en sus paredes guarda los
recuerdos familiares de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros
padres y toda la infancia. Se muestra un plano general el interior,
fotografías, etc.
Escena II
En
la habitación por la mañana Irene, se levanta, mira el reloj que se encuentra en una toma closet up, a esa misma hora yo también me
levanto y entre los dos nos dividimos la limpieza. Se hace una toma continua
hasta la cocina.
Irene yo
limpiamos todo, Irene cocinando el almuerzo, se toma un plano medio de cabeza a la cintura
donde solo se ve que está preparando el desayuno, toma unos platos y los sirve, se un plano americano, Irene se dirige hacia la mesa y deja los platos y
sienta. ----Nos resulta grato almorzar.
Irene-
Esta casa no nos dejó casarnos.
-A
mí se me murió María Esther antes que llegar a comprometerme, Ya entramos en
los cuarenta años con la inexpresiva idea de que el nuestro, simple y silencioso
matrimonio de hermanos.
-Irene:
Es necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en
nuestra casa, Nos moriremos aquí algún día, vagos y esquivos primos se quedaran
con la casa y la echan al suelo para enriquecerse con el terreno y los
ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearemos justicieramente antes de que
sea demasiado tarde.
Escena III
En
el dormitorio de Irene, se ve en un plano completo, se observa a Irene
sentada en el sofá
-Irene
es una chica nacida para no molestar a nadie.
Está tejiendo,
se enfoca un plano a detalle, a ella tomando las agujas y el tejido para un chaleco y después lo desteje en un momento,
cambia a plano americano, parece que no
le agrada; se hace un desplazamiento de cámara y se enfoca en primer plano en la canastilla el montón de
lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas.
Escena IV
En
la sala está el hermano de Irene, en plano de detalle se enfoca una mano junto
a cómoda alcanfor llena de pañoletas blancas, verdes, lila. Están con
naftalina, apiladas como en una mercería; no tengo él valor para preguntarle a
Irene qué piensa hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los
meses llega plata de los campos y el dinero aumenta. Pero a Irene solamente la
entretiene el tejido, muestra una destreza maravillosa y a mí se me van las
horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o
dos canastillas en el suelo donde se agitan constantemente los ovillos. Es
hermoso.
Escena V
Se
observa los pies en plano de detalle y se usa una cámara continua
en plano subcontinuo recorriendo la casa
-
Cómo no acordarme de la distribución de la casa.
Se
cambia el plano a un plano completo ,el comedor, una sala con gobelinos, regresa a enfocar los pies de nuevo se hace un plano completo y observa la
biblioteca y tres dormitorios grandes quedan en la parte más retirada, la que
mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble
aislaba esa parte del ala delantera donde hay un baño, la cocina, nuestros
dormitorios y el living central, al cual comunican los dormitorios y el
pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel da
al living. De manera que uno entra por el zaguán, abría la cancel y pasa al
living; tiene a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el
pasillo que conduce a la parte más retirada; avanzo por el pasillo se franquea
la puerta de roble y más allá empieza el otro lado de la casa, o bien se podía
girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más
estrecho que nos lleva a la cocina y el baño. Cuando la puerta esta abierta
advierte uno que la casa era muy grande; si no, da la impresión de un
departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo
vivimos siempre en esta parte de la casa, casi nunca vamos más allá de la
puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta
tierra en los muebles. Buenos Aires es una ciudad limpia, pero eso ,debe a sus
habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una
ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de
las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se
suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y
los pianos.
Escena
VI
En sala hay un plano
general en sofá
Comienza con plano
detalle enfocando los pies, cámara continuase
me ocurre ir a poner al fuego la pavita del te. Voy por el pasillo hasta
enfrentar la entornada puerta de roble plano detalle se enfoca la perilla de
puerta, y le doy la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escucho
algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido viene impreciso y sordo,
como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de
conversación. También lo oigo, al mismo tiempo o un segundo después, en el
fondo del pasillo que traje desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiro
contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando
el cuerpo; felizmente la llave esta puesta de nuestro lado y además corrí el
gran cerrojo para más seguridad.
Escena VII
En
la cocina
EL
calienta la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del café le digo a
Irene:
-Tuve
que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.
Deja
caer el tejido y me mira con sus graves ojos cansados.
-¿Estás
seguro?
Asentí.
-Entonces
-dice recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.
Yo
sirvo el café con mucho cuidado, pero ella tarda un rato en reanudar su
labor. Veo que me teje un chaleco gris; a mí me gusta ese chaleco.
Los
primeros días nos parece penoso porque ambos dejamos en la parte tomada
muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo,
estan todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de
muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días)
cerrámos algún cajón de las cómodas y nos mirámos con tristeza.
-No
está aquí.
Y
es una cosa más de todo lo que perdimos al otro lado de la casa.
Pero
también tenemos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aunque nos
levantemos tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, nos dan las once y ya
estámos de brazos cruzados. Irene va conmigo a la cocina y me
ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y decidimos esto:
mientras yo preparo el almuerzo, Irene cocinaría platillos para comerlos fríos
de noche. Nos alegramos porque siempre resulta molesto tener que abandonar los
dormitorios al atardecer y ponernos a cocinar. Ahora nos basta con la mesa en
el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.
Irene
está contenta porque tiene más tiempo para tejer. Yo andó un poco perdido a
causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la
colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos
divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio
de Irene que es más cómodo. A veces Irene decía:
-Fíjate
este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?
Un
rato después, soy el que le pone ante los ojos un cuadradito de papel
para que viese el mérito de algún sello, Estamos bien, y poco a poco empezamos
a no pensar. Se puede vivir sin pensar.
Cuando
Irene sueña en alta voz yo me desveló en seguida. Nunca pudo acostumbrarme a
esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta.
Irene dece que mis sueños consisten en grandes sacudones que a veces hacen caer
el cobertor. Nuestros dormitorios tiene el living de por medio, pero de noche
se escucha cualquier cosa en la casa. Nos oímos respirar, toser, presentimos el
ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.
Aparte
de eso todo está callado en la casa. De día son los rumores domésticos, el roce
metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum
filatélico. La puerta de roble, creo haber dicho, es maciza. En la cocina y el
baño, que queda tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en voz más
alta o Irene canta canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de
loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces
permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al
living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisamos despacio
para no molestarnos. Yo creo que es por eso que en noche, cuando Irene empeza a
soñar en alta voz, me desvelo en seguida.
Es
casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de
acostarnos te dije Irene hasta voya cocina a servirme un vaso de
agua. Desde la puerta del dormitorio, ella teje oí ruido en la cocina; tal vez
en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido.
A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado
sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que
son de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo
mismo donde empiezael codo casi al lado nuestro.
No
nos miramos siquiera. Plano contra planoApreté
el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin
volvernos hacia atrás. Los ruidos que más fuerte pero siempre sordos, a
espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán.
Ahora no se escucha nada.
-Han
tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le cuelga de las manos y las hebras
iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos
quedaron del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.
-¿Tuviste
tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.
-No,
nada.
Estámos
con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi
dormitorio. Ya era tarde ahora.
Plano
completo
Como
me queda el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo
la cintura de Irene (yo creo que ella esta llorando) y salimos así a la calle.
Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la
llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera
robar y se meta en la casa, a esa hora y con la casa tomada.
FIN